miércoles, 2 de septiembre de 2015

Una leyenda de medio fondo: Mo Farah, el siete de oros británico

Por: Pablo Vignone
Hace más de 30 años, una vez que dejó atrás sus días de deportista, que Brendon Fraser comenta atletismo para la BBC. Bronce en los 10.000 metros en Montreal 1976, durante la transmisión de ayer del Mundial de Pekín se animó a decir que su compatriota Mo Farah, que acababa de ganar su séptimo oro consecutivo desde los Juegos de 2008 al imponerse en los 5000 metros tras un esfuerzo tremendo en el cierre de la prueba, era el deportista británico más eximio de todos los tiempos. Curiosa calificación para alguien que hasta los ocho años no hablaba ni una palabra de inglés.
La modestia de Farah, que compite con la grandeza de sus conquistas, le impidió subirse al tren de esa desmesura. Nacido en Mogadiscio (Somalia) hace 32 años, nacionalizado británico a mediados de los '90 cuando soñaba con ser mecánico de auto o wing derecho del Arsenal FC, repuso con paciencia: "Tenemos gente como David Beckham y el resto de los muchachos, tenemos tantas leyendas que estar en la misma categoría ya es asombroso. De todas maneras, es grande hacer historia".
Menudo orgullo resulta ser nominado como el más grande exponente de la cuna de la mayoría de los deportes. Acaso ensombrecida por el fenomenal dominio con que Usain Bolt somete a la velocidad, la campaña de Farah en carreras de fondo es de un calibre similar. La victoria de ayer le aseguró un triple doble oro, en los 5000 y los 10.000 metros en Juegos de Londres, en 2012, el Mundial de Moscú en 2013 y ahora en Pekín, sin olvidar que había arrancado su racha triunfal con los 5000 metros del Mundial de Daegu, en 2011. Una hazaña que supera, inclusive, las marcas del etíope Haile Gebrselassie.
El elogio de Fraser en todo caso venía a compensar el drama que la BBC le hizo vivir a Farah desde que un informe de la cadena televisiva involucrara a su entrenador, Alberto Salazar, sugiriendo que fomentaba la práctica del doping entre sus atletas. El campeón de medio fondo siempre defendió con énfasis su inocencia, pero abandonó el campo de entrenamiento que Salazar instaló en Portland (Estados Unidos) para apurar en los Pirineos las semanas previas al Mundial, lo que generó razonables dudas sobre su rendimiento en Pekín.

"Estoy 100 por ciento limpio -alegó entonces-. Trabajé muy duro para lograr lo que logré, me demandó media vida hacerlo y que la gente crea que tomé un atajo no es justo. Amo el atletismo y quiero continuar ganando medallas, pero quiero que la gente sepa que nunca consumí drogas".
Luego de apoderarse del oro en los 10.000 metros el día de la apertura del Mundial, el sábado 22, ayer se vio en problemas durante los 5000. Sólo una inspiradísima última vuelta (que completó en 53 segundos, cuando el sudafricano Van Niekerk ganó la prueba de los 400 metros en 43s48) le permitió superar al insolente keniano Caleb Ndiku, diez años menor, y que supondrá un tremendo desafío en los Juegos de Río.
"Nada que probar, Mo... El más grande de todos" tuiteó otra gloria del atletismo mundial, Linford Christie, ex campeón mundial y olímpico de los 100 metros.
"Nunca dudé de mí mismo -insistió Farah-. Adoro este deporte, adoro lo que hago y sólo quiero continuar haciéndolo. Uno siempre encuentra obstáculos, pero sencillamente debe quitarlos del camino". Las acusaciones o Ndiku, a ambos consiguió dejarlos atrás, para descansar sobre sus siete oros...
Fuente: Diario La Nacion  - Foto:Reuters

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