Por Fabian Godoy
Para deportes villa adela
Durante mi infancia cada 31 de diciembre momentos antes del brindis
Veía en la televisión gente corriendo por una avenida,
lo que no comprendía era: el porqué de noche?
Eso creo en mí una intriga
Que a través de los años se convirtió en un anhelo
Hoy en día todo es moda efímera,
un negocio devorador de eventos
transformando los sueños en objetos de colección
para poder decir "yo también lo hice"
Todo hombre lleva un niño que lo ha forjado
y es ahí donde una simple carrera reflota
esa ilusión esos sueños desperdigados a través de los años,
no importa la edad, el camino recorrido
sencillamente nos resistimos a olvidarlos
Llegamos a la competencia con el corazón en forma de ansiedad,
un trozo de expectativa palpitando en la garganta.
Y luego en la largada que atravesaba la mítica avenida
el aire, espeso de sonrisas, gritos y lágrimas
La ansiedad y euforia libera pequeños granos,
que se convierten en polvo ligero flotando entre la multitud
la promesa de esa visión ideada durante años
El Número de pecho: no es papel, es identidad,
una posible herencia.
Es el boleto.
Es la señal.
(La foto obligatoria clic -el ritual que sella:
"Ahora soy parte de ello. ”)
Y en el simple acto de estar
para llegar, para dar gracias.
Una corriente invisible que genera lazos.
Extraños con el mismo brillo en sus ojos.
La bondad no es un esfuerzo, es un idioma.
Todos hablamos el mismo idioma mudo de creciente entusiasmo.
Aquí, la humanidad no es un concepto.
Es la señora que ajusta su gorra, su visera,
son los niños que vitorean en la acera,
es la gente que sostiene las banderas
como aquel que guarda un tesoro frágil.
Es la risa que se escapa, frondosa, de alguien en la línea.
El éxtasis guardado para estos días especiales,
Ahora en color, fotos y vídeos.
el gusto es uno:
el sabor de correr una vez más.
Y especialmente en esta edición centenaria,
histórica y única
Ya todo es un recuerdo
todo a concluído,
ha pasado a formar parte de nuestro ser.
Nos aferramos a esa vorágine de imágenes
El amanecer del día treinta y uno,
el asfalto que golpeaba nuestros pies,
el calor implacable,
el aliento sofocante
y la expectativa de liberación.
En la intersección de Brigadiero y Paulista,
todo está hecho, todo se ha dado cuenta,
todo se convierte en sólo un número de pasos
Al éxtasis final.
Es la línea de caída del alma
Esperando ahora la ira del asfalto de una mítica leyenda
llamada Sao Silvestre
Al unísono grito de
¡Traigan al brigadier!...¡Traigan al brigadier!... (2)
Nota 1: La Carrera internacional de Sao Silvestre de Sao Paulo, Brasil es la segunda competencia más longeva de éste tipo sin discontinuar después del Maratón de y se basa en una competencia de París la que a su vez se basaba en una tradicional bajada en esquí con antorchas durante la noche buena en un pueblo de suiza de ahí su mística
Nota 2: Es una pendiente de 2 km que pone a prueba a los corredores antes de encarar la recta final
Avenida Brigadeiro Luís Antônio, en São Paulo, justo antes de llegar a la famosa Avenida Paulista.
Es aquí donde se produce uno de los actos más inverosímiles puesto a que a mitad de esa pendiente una agrupación denominada km41
ofrece cerveza helada a los competidores en un clima de algarabía

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